23/04/2007

Recobrando los fragmentos de nuestro Ser

A lo largo de nuestra existencia hemos atravesado innumerables vivencias que nos han dejado marcados profundamente. Vivencias que no siempre han sido agradables, aprendizajes duros, fuertes, que dejan una huella amarga en nuestro interior, minando la confianza y la fe tanto en nosotros mismos como en el resto de los seres que nos acompañan en el viaje. Y es que, es sorprendente la forma en que solemos aferrarnos a esas vivencias sin dejarlas ir, sin permitirnos sanarlas. Nos aferramos a esos segundos o minutos que nos marcaron, permitiendo que esas vivencias envenenen nuestro ser durante décadas, inclusive siglos y no nos permitimos asimilar el aprendizaje que viene con ello.

Quizás, no seamos concientes de que, en cada vivencia aprendemos un poco mas de nosotros mismos y del universo. Sucede que, en lugar de perdonar, sanar, seguir aprendiendo y creciendo, nos estancamos en un evento doloroso, una vivencia que perdura a lo largo de tanto tiempo, repitiéndose una y otra vez en nuestra mente.... Con eso, nuestro ser se fragmenta poco a poco, aislándose a si mismo de su fuente de vida y amor.

Y es que, cuando dejamos de confiar en nuestro prójimo, dejamos de abrir nuestro corazón y cubrimos nuestro ser con corazas y caretas; pero, siempre debemos recordar que esas corazas, esas caretas no son realmente nuestra esencia real. Debemos ser concientes que las cosas, por muy duras que hayan sido, siempre pueden tener una enseñanza importante que nos convierte en seres mas fuertes, únicamente es cuestión de cambiar nuestra percepción y enfoque, de tener la verdadera intención de sanar y con eso, el primer paso esta dado.

Seré mas especifico. El Ser se fragmenta a causa de una experiencia dolorosa, traumática o paulatinamente a lo largo de pequeños, pero dolorosos incidentes, esto sucede debido a que, para protegernos a nosotros mismos, cerramos nuestro corazón (un mecanismo de defensa poco eficaz) y con ello, la puerta al Universo, a Dios. Recuerda que el corazón es nuestro portal hacia Dios y hacia nuestra totalidad.

La esencia del hombre, de todo ser vivo en realidad, es el Amor, así, simple y sencillamente somos Amor, es la energía viva que nos creo y es la energía que nos nutre y nos sostiene en todas y cada una de nuestras partes en cada nivel dimensional. De esa forma, al cerrar nuestro corazón para protegernos de daños, inconcientemente también lo cerramos a esa Fuente infinita de amor y así, pasamos a refugiarnos en la mente, en la confusión y en los recuerdos constantes de las vivencias, desprendiéndonos de una parte fundamental para nosotros: Nuestro niño interior.

Si, nuestro niño interior es el guardián de nuestro corazón. La naturaleza de Dios mismo es como la de un niño, juega, se divierte creando, imaginando, de esa forma nuestra esencia es también lo es. Sin embargo, es la parte de nosotros que se daña y se fragmenta fácilmente, que se oculta para no recibir mas daño y con eso, queda en nuestra conciencia únicamente nuestra parte mental, aquella que se confunde fácilmente, aquella que nos impide fluir en el amor y la vida infinita del universo.

Esto es normal queridos hermanos, nos ha sucedido a todos. Estamos aquí para aprender, para crecer y sin embargo, a veces todo eso se olvida, nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestra esencia. Esto normal en este mundo, en esta dimensión, todo esta bien, podemos sanar realmente.

Podemos entonces recobrar nuestra esencia de amor? Si! Porque, aquel amor infinito que nos llenaba, nos nutria, nos elevaba en regocijo y del cual nos desprendimos un día, quizá hace mucho tiempo; es nuestra Verdad y de nosotros depende recobrarlo y llenar de nueva cuenta nuestro corazón. Solo de nosotros, de nadie mas depende nuestra sanacion.

Has sentido durante mucho tiempo la sensación de que algo te falta? Te sientes incompleto, como si algo no anduviera bien, pero no sabes que es? Como si hubiera algo que TIENES que recordar, pero no tienes idea de que es? Es tu Ser Superior alertándote de que es tiempo de un despertar. Es tiempo de recordar tu esencia, tu alegría, tu amor y todo lo que tu Eres! Es tiempo de despertar a nuestro niño interior de su letargo y así, recobrar todos esos fragmentos nuestros que flotan alrededor para poder experimentar de una vez por todas la plenitud y libertad de nuestro Ser.

El amor, la vida, la alegría están ahí! Como siempre lo han estado, esperando por nosotros, ahí, fuera de nuestras corazas y caretas protectoras. Solo tenemos que recordar y reintegrar a nuestro niño interior, el guardián del amor, de la alegría en nosotros. El, como todo niño, corre a esconderse cuando las cosas se tornan duras, dolorosas, simplemente se asusta y se refugia en un rinconcito dentro de nuestro corazón, ahí, donde el amor permanece intacto.

Y es que, para despertar nuestra conciencia hacia el universo, para alcanzar el estado de gracia y amor al que deseamos llegar, solo basta con perdonar....Perdonarlo Todo, absolutamente todo lo que hayamos vivido, no hay mas que eso. No hay misterios que develar, no hay niveles o fases de prueba que superar, no hay dualidad alguna que nos pueda detener o vencer cuando verdaderamente hemos perdonado todos los sucesos que envenenan nuestra alma. TODOS los sucesos, los dolores....sincerarnos con nosotros mismos y admitir que, si no habíamos perdonado antes, tenemos la intención de hacerlo ahora....realmente....perdonar....sanar.

Es ASI de simple.

Vamos a reencontrarnos, a desprendernos de las caretas poco a poco hasta desnudar nuestro Ser, nuestra alma. Cambiemos el enfoque que le damos a los sucesos, en lugar de recordar y tener presente en nuestra mente las cosas que nos lastimaron de las demás personas, recordemos aquellas buenas virtudes que tienen, momento lindos, divertidos que pasamos junto a ellos y así, que la belleza y la buena voluntad inunden nuestro ser, nuestra mente, sanando el veneno del resentimiento con un bálsamo de amor.

La vida es simple, así como nuestra sanacion y despertar también lo es, quizá esto te parezca tonto, pero en realidad, al permitir que la alegría y la buena voluntad hacia los demás se expanda en nuestra mente, se desencadena una sanacion en muchos niveles de nuestra conciencia y así, nuestro niño interior despierta de su letargo pues nuestro corazón ha comenzado a abrirse de nueva cuenta y el amor ha comenzado poco a poco a fluir recobrando así cada fragmento de nuestro Ser en perfecta armonía. Pues es esa nuestra verdadera cara, es esa nuestra esencia y es eso a lo que queremos llegar!

1 comentario:

Lidia M. Domes dijo...

Tu escrito es bellísimo y la Vida lo es.

Sólo que a la gente que nacimos antes(...)tomamos el esfuerzo como valor, y allí nos atrapamos en la mente, en la división y el sufrimiento por desconexión de nuestro niño interior y de nuestro corazón!!!

Bienvenido el amos y la claridad que permite re-comenzar!!!

Gracias, Mil!!!

Lidia